jueves, 11 de noviembre de 2010

La Noche del desAmor

No siento mi corazón partido ni brotan lagrimas de mis ojos
no tengo un nudo en la garganta ni se me aprieta el estomago cuando la veo,
sin embargo, por mi cabeza se atraviesan pensamientos,
de los tristes y doloridos, de los que te machacan el corazón
y te bajan la guardia hasta golpearte la conciencia con alevosía
mi cuerpo no tiembla y me pregunto ¿Cómo pude ser ese monstruo
que le destrozó el corazón con tal furia que no puede ya ni siquiera latir?.
Ahora sí me duele, ahora tiemblo y ahora sí lloro, 
ahora que veo sus ojitos llenos de tristeza y excusas para no despegarse de los míos
ahora que siento su cuerpo presionado contra el mío y sus labios suaves,
dulces, su lengua inquieta buscando mi boca, mi lengua, mis labios.
estoy muda de palabras que le puedan dar consuelo, y la beso,
mientras acaricio su piel incomparablemente suave, 
Siempre busco su piel en otras personas,
la suavidad irresistible de todo su cuerpo.
empiezo a recordar y no quiero hacerlo,
me desvanezco entre sus brazos y me esfuerzo para sobreponerme
a sus palabras sollozantes que me imploran que no me vaya
que me quede, que vuelva, que no me vaya.
 

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