Hay una sola cosa indispensable en la vida de un niño, el amor.
No existe fórmula para encaminar, corregir, salvar o llamemoslo así, educar a un niño. Ellos sólo necesitan amor. Un adulto, en el intento de educar a un niño, puede cometer muchos errores. Así que si usted es padre, tío, abuelo, entregue amor, es lo único que no tiene precio y lo único en lo que no te puedes equivocar.
Existen mil formas de demostrar amor pero existen un millón formas de no hacerlo, de anular a alguien, y si eso se repite sistemáticamente desde que eres muy pequeño, esa persona esta creando a alguien que el día que tenga que enfrentarse al mundo, como herramientas sólo tendrá muros. Y saltar muros es muy difícil, cansa, sobre todo si te los vas construyendo tu mismo.
La vergüenza, el miedo, la rabia, el desapego, la carencia de demostrar emoción por alguien que te ama, que te valora, son los muros que yo misma construí a lo largo de mi vida para defenderme de otros, de las ofensas de otros, de la humillación de otros, del rechazó y la no aceptación ... de otros.
Durante todo este tiempo he vivido con el temor de que algún día venga alguien y me haga daño. Y no me di cuenta que mi peor enemigo, durante 31 años, he sido yo misma.
Hoy estoy en un camino sin retorno, de abrir heridas para cerrar, de aprender a no castigarme y perdonarme.
Y lo único que esperó de todo esto, es que al final, haya válido la pena. Y si es posible reconstruirse a uno mismo y ser un mejor yo, porque no quiero vivir la única vida que tengo, con miedo.
viernes, 11 de marzo de 2016
Terapia
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)